Introducción
Valor de una empresa
De
los viejos principios del taylorismo, los conceptos relativos al
valor de las empresas han
cambiado mucho. En el entendido que la inversión y la tecnología
están disponibles para hacer rentable una empresa e incrementar su
productividad (lo cual es mayoritariamente cierto en corporaciones
significativas en el comercio mundial), la pregunta por su
valor ya no se responde
por los montos de las ganancias como sería una respuesta clásica,
sino por la estabilidad de sus vínculos con la comunidad con la cual
interactúa y por la calidad de vida de sus trabajadores. La armonía
con esta comunidad y el desarrollo personal y en conjunto de los
trabajadores, definen ahora el valor de la empresa.
La armonía con
la comunidad con la cual se vincula la empresa, establece la
licencia social para un
trabajo estable. Por ello la empresa se
obliga por lo legal y lo
justo, la producción sana y segura, la transmisión de tecnologías,
el trabajo y crecimiento conjunto, el respeto al medio ambiente más
allá de las leyes, el respeto a la cultura, la historia y las
tradiciones, el apoyo a la creatividad individual y colectiva.
El desarrollo
personal y en conjunto de los trabajadores obliga a la empresa a
velar por sus necesidades básicas, a fomentar el arraigo con la
comunidad, la familia y los compañeros de trabajo, a alentar la
integración social y ambiental que permita su desarrollo como
persona. Ahora no es extraño que una empresa organice y financie
clases para familiares de los trabajadores.
Pero el valor de
la empresa también implica que los trabajadores desarrollen
actitudes acordes con su continua mejora en el conocimiento, como
personas, buscando la perfección, consultando al que sabe, siendo
constante, practicando el orden, la limpieza y disciplina, brindando
consideraciones a las personas con las que interactúa, respetando el
medio ambiente, siendo líder antes que supervisor, comprometiéndose
con el total de la empresa.
Calidad y valores
La
calidad del producto
(a la que se llega como resultado de la calidad de los insumos y de
los procesos que involucran su elaboración) es un requisito para
ofertar o ingresar al mercado. Se asocian también cuidados con el
medio ambiente y con el bienestar de los trabajadores.
La
calidad de las personas
que integran una organización y que están motivadas con la
suficiente valentía para ser mejores para si y ante la sociedad,
incorpora un paso adicional en la
calidad de la organización
brindándole mayor prestigio en la comunidad y ante sus trabajadores.
También puede llamársele
calidad en valores.
En relación con su conducción en una organización, se utilizará
indistintamente
gestión por valores o
gestión basada en valores.
Valores y gestión
Aunque
reconociendo su racionalidad, el comportamiento del hombre obedece
–en términos generales- a su emotividad. Un abrazo, una palmadita al
hombre o un apretón de manos, influye más (en prontitud e
intensidad) que un discurso sobre las bondades de otra persona.
Estos gestos activan una fuerza interior que motiva a la persona el
actuar en determinado sentido. La aceptación de los valores actúa en
el mismo sentido, de ahí su importancia en la gestión de
organizaciones de distinta naturaleza.
Estrategia y valores
Los nuevos factores y los cambios en los existentes que se planteen en una estrategia no serán arbitrarios. Serán impregnados de un comportamiento basado en valores. Por ejemplo.
· La solvencia técnica debe estar acompañada de integridad. Esto es, de transparencia y honestidad. Tener un desempeño limpio.
· La limpieza y el orden se integran en el ambiente grato o agradable. Igualmente la atención adecuada es una expresión del respeto a las personas. Este mismo valor alcanza a la preocupación por la capacitad de los trabajadores.
· El apego a la novedad no implica ofrecer cualquier cosa sólo por ser llamativa, por ejemplo. Asociado a la integridad esta oferta debe ser útil.
